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Hemisferios

Valerio y Aušra:
De la forma del viento

Por G.A. Chaves*
gchaves@umd.edu

G.A. Chaves

Valerio: No tengo idea sobre la forma que debería tener este artículo. En serio que no. Sé que puedo hacer lo que me dé la gana, y se me ocurrió que quizá por esta vez debía intentar hacer algo menos formal. No sé, quizá fragmentos. Pero los fragmentos son un escape fácil para mí, porque yo soy notoriamente disperso. Quiero que el artículo tenga algún punto concreto.

Aušra: Okay. Entonces estás tratando de definir la forma. Tal vez si me contás algo del contenido potencial del artículo, eso podría ayudarte con el punto concreto al que querés llegar.

Valerio: Bueno, ese es el asunto. Me gustaría insistir en que la poesía de Silvia Piranesi es un escape radical del personalismo tradicional en Costa Rica y quisiera explicar por qué esto es así. Pero eso involucraría comparaciones y no quiero gastar espacio hablando de otros.

Aušra: Jum. ¿Qué querés decir con eso de personalismo?

Valerio: La poética del "YO-Exhibido": YO aquí triste y afligido. YO aquí en un bar con manchas de nicotina en el alma. Manchas de nicotina que son la mancha que eres tú en MI recuerdo.

Aušra: Ah, qué pesado.

Valerio: Perdón. Pero vos me entendés.

Aušra: Bueno, pero si estás buscando una manera de mantenerte alejado de las comparaciones y de lo que Piranesi no es, siempre podrías pretender que eso con lo que querés compararla no existe.

Valerio: ¡Já!

Aušra: Suena escapista, pero a veces puede ser una señal de respeto hacia alguien no molestarse siquiera en explicar cómo ellos no caben en el paradigma. Es una declaración más seria y más fuerte: rehusarse a comparar.

*

Primer acontecimiento llueve. Lo primero que sorprende cuando uno lee No importa existe el viento es lo diferente que se ve todo, lo poco familiar de las cosas, la perfecta contradicción de lo que apuntan los poemas con lo que uno espera de ellos. Provoca nervios y nos hace mirar hacia otro lado esa línea que declara "Yo señalo que está bien si se hunde malasia". La frase puede pasar desapercibida en medio de las demás declaraciones de indiferencia que contiene el poema, pero es esa "malasia" en minúscula lo que estorba, lo que establece sin lugar a dudas la mínima importancia que, voluntariamente, le asigna el hablante a estas cosas. Uno espera que el hablante se retracte. Pero eso nunca sucede. Si acaso, el hablante modifica todo al final con un guiño de duda: "Mi urgencia es equivocarme". El concepto de sensibilidad tiene una arraigada dimensión personal, y es difícil seguir pensando así con un libro que desde su arranque traiciona tan abiertamente las formas más arraigadas de la sensibilidad. De hecho, desde su título, No importa existe el viento habla de indiferencia, y de solidaridad sólo con lo inasible.

*

Aušra: Sí. Y bueno, es interesante que, a pesar de esto, todavía haya por ahí un YO con manchas de nicotina en los poemas de Piranesi. Ella de alguna manera inserta el sujeto más allá de los "yos literarios". Claro, todo esto se viene haciendo desde hace siglos años en todo el mundo, pero nunca falta por ahí alguno que sigue en el baile de que la poesía es "expresión personal". Piranesi, por su lado, inventa poemas-lugar: "Apenas quepo en un recinto de voz propia, como darle cuerda a la mente para que se invente los mejores espacios millonarios del universo". Todas las presencias humanas en el libro son fantasmagóricas, o suenan a "vos tomando café ficción en una calle a blanco y negro".

Valerio: Exacto, sí hay un "yo", pero no es equiparable con la Silvia Piranesi de carne y hueso. Esa es la limitada personalidad que aparece, en mayor o menor medida, en tantos otros, mientras que Piranesi se resiste incluso a la feminización de lo que escribe. En una ocasión hasta dice "Espero recostado en la pared", y lo maravilloso es ver qué poca importancia tienen los géneros en estos poemas. Mientras Luis Cernuda y Blanca Varela liberaron al poeta de su género enunciativo, Silvia Piranesi nos libera a los lectores de tener que seguir pensando en esos términos. Aquí hay una visión del ego mucho más amplia, hecha a partir de un lenguaje que abre perspectivas. Tal vez debería llamarle "poesía pluri-perspectiva". Ella no concentra la mirada; la prolifera. En eso Piranesi me recuerda a su tío Giovanni Battista y al Pascal de "el centro está en todas partes".

Aušra: Exacto. El único problema es que si vas a descartar las comparaciones, esa explicación va a tener que quedarse por fuera.

Valerio: Sí, lo sé. Sólo lo dije para aclarármelo a mí mismo. Yo no pienso bien en silencio. A veces las cosas como que se hacen reales frente a mí cuando las digo. Y eso es lo más huidobrianamente creacionista que admitiré en mi vida.

*

Pájaros pendientes. Al principio sospechaba que detrás de los poemas de Piranesi había un enigma epistemológico. La pregunta que estaba intentando responderme era, "¿Cómo pensar estos poemas?" Luego he empezado a creer que, aunque ese enigma esté ahí, hay algo más inmediato que sugiere una pregunta más instintiva: "¿De dónde salieron estos poemas?" Cada poema de Piranesi es una mueca que le hace el mundo a la costumbre que lo ignora. En ese sentido, más que epistemología, lo de Piranesi es arqueología: "la mano posa inerte los dedos a contratiempo en la madera, se posa en el caballo negro desbocado como pasado quieto". De pronto aparece ella con un poema y a uno no le queda más que decir, "Yo paso por aquí todos los días, y nunca me había fijado en esto". Constatar lo obvio de un día para otro. Por eso es que "(l)o que no se dice a gritos se despoja en la calle inútil". Y por eso es que todo lo inanimado de sus poemas cobra vida: si Mahoma no va a la montaña, la montaña se pone de pie y le pega un grito, porque a fin de cuentas las cosas nos imitan.

*

Aušra: Okay. Ahora un cabo suelto: ¿qué tiene que ver Piranesi con su antepasado Giovanni Battista?

Valerio: Ah, eso es lo otro: Yo prefiero no hablar de Giovanni Battista. Es demasiado obvio y es reincidir en las comparaciones. Y ya otros lo han hecho muy bien.1

Aušra: Está bien. Lo ignoramos por completo.

Valerio: De hecho, si voy a hablar de algo extra literario, me gustaría hablar de la faceta de Piranesi como bailarina, que también es algo de lo que han hablado otros,2 pero yo quiero insistir. Hay un cierto contorsionismo en su lenguaje que me hace pensar en sus coreografías; hay algo en ellos que asemeja un acto físico. A veces hay que hacer un esfuerzo para decir algunas de sus líneas: "El techo se come al suelo nervioso apenas sostenido por brazos horizontales y postrados en sus camas sin pegar ojo". Hay que saber sostenerse en esa frase.

Aušra: Eso suena interesante. Pero me llama más la atención esto que estamos haciendo de pasar por alto muchas cosas por decisión propia.

Valerio: Pues sí, es importante ignorar algunas cosas. La discriminación solía ser una facultad positiva en el pasado. Se parecía a "discernir", y no a "odiar".

Aušra: Bueno, en ese caso yo soy un ser vivo perfectamente anacrónico y funcional. Pero, en fin, me gusta la idea de la danza. Sólo me pregunto si la imagen estereotípica que existe sobre la danza no podría re-feminizar por asociación a estos poemas tan más-allá-del-género.

Valerio: Quizá. Pero precisamente por eso es tan provechoso el desuso que hace Piranesi del género como perspectiva. Sus poemas trabajan con algo más allá de la sensibilidad. Con todo, creo que tenés razón, porque a lo mejor estoy personalizando demasiado a Piranesi con todas estas referencias a su vida y no a lo que escribe.

Aušra: Creo que si lo que te preocupa es la forma y lograr concretizar un punto, sería una enorme muestra de respeto tratar la obra como tal y dejar de lado las comparaciones. Y si lográs hacer eso, creo que tendrías entre manos un artículo bastante emocionante que escribir, porque entonces estarías vos solo ahí en tu mesa con un puñado de poemas en frente. Vos y el viento.

*

Grave nada. Mi urgencia es no entender. Mi necedad es pretender que soy el papá de estos poemas y obligarlos a que se sienten con la espalda recta, porque se están torciendo y harán que mis genes queden mal. Piranesi lo advirtió antes que yo: "Es probable que esté prohibido doblegarse, erguirse porque es norma, una barra incrustada en la columna vertebral." Yo no soporto que una coma no vaya donde tiene que ir, que dos adjetivos se tropiecen con un verbo y se caigan como yo cuando intento asimilarlos. No me importan los crímenes ni las distancias que reportan los poemas. Lo que me molesta es no tener nada que decir sobre ellos. Porque en su enredo de ser, estos poemas me revelan mi propio enredo de pensar y de decir. Lo que resisto es que alguien me demuestre mis límites. Entonces me agarro de cualquier cosa que pueda. Yo digo saber quién es Braque y quién es Rilke, pero me humilla pensar que nunca he visto un pájaro-braque cruzar por un tiempo rilke. Prefiero entonces recurrir a la imaginación, y apunto que yo sé cuál es ese libro rojo de "Repetir el pavimiento". De fijo se trata de la primera edición de Respiración artifical, de Piglia, la de Editorial Pomaire, de 1980, que en su contratapa tenía una frase que decía "Tiempos en que los hombres necesitan un aire artificial para poder vivir". Por eso nada importa, porque existe el viento, como dijo Beckett en la traducción de Jenaro Talens que da título al libro de Silvia Piranesi. Yo, como Beckett, trabajo desde la impotencia y la ignorancia. Pero nunca me curo de insistencia: aún en el fracaso inserto un "por eso" y un "porque" ahí donde no hace falta. Mi mérito es no tenerle miedo a las falsas pistas, y alejarme de todo, repitiendo el pavimento.

*

Aušra: ¿Qué más tenés en mente?

Valerio: La gramática como mecanismo. Suena muy esotérico, pero quisiera hablar de lo que yo percibo en el lenguaje de Piranesi, y de lo que la forma le hace al lenguaje de sus poemas. Me parece percibir un cierto surrealismo en ella. Y, si uno se pone a pensarlo, con lo primero que tiene que ver el surrealismo es con la gramática. Me gustaría explorar eso.

Aušra: Tal vez no resulte tan esotérico si encontrás una forma adecuada de explicarlo. Pero, ¿en qué sentido estás diciendo que el surrealismo tiene que ver con la gramática?

Valerio: Es un asunto de orden y contigüidad. Vamos a ver. Esta sería la forma del realismo: "Las mujeres ya no aguantan el dolor del día y se quitan los tacones". Si te fijás, es lógico, o al menos lineal. Cada elemento de esa oración guarda una relación discernible con los otros. Ahora, esta es la versión piranésica de esa relación: "... todos los tacones se quitarán de las mujeres para que aguante el día". Aquí lo inesperado, lo ilógico, es que sean los objetos inanimados (los tacones, el día) los que cobren vida con esos verbos activos, "quitar" y "aguantar". Y lo que es más importante, hay una inversión del daño en esa frase: ya no son los tacones los que hieren a las mujeres, sino las mujeres las que hieren al día, y por eso los zapatos se quitan de ellas en solidaridad con los días, para que estos aguanten. Es un mundo desmontado del nuestro. Pensá en los clásicos ejemplos del surrealismo: un reloj que se derrite, un hombre que llueve repetido. Ejecuto en palabras estas imágenes famosas de pinturas surrealistas y de alguna forma siento que me conecto con la misma energía de la que emanan los poemas de Piranesi.

Aušra: Okay, sólo una pregunta sobre esto: ¿Dónde está el inconsciente en los poemas de Piranesi? Yo no lo veo. Todo en ella me parece perfectamente intencional y premeditado. Y sin ese ingrediente no sé cómo seguir hablando de surrealismo. Para mí que andás bien encaminado pero aún no has llegado a puerto. Donde tenés que buscar a Piranesi es en la ambigüedad y quizá hasta en el absurdo de la realidad, no en versiones alternativas de esa realidad.

Valerio: Yo estaba pensando más bien en cómo al romper con un orden se rompe también una expectativa. Estaba buscando los rastros de esta desfamiliarización que provocan los poemas de Piranesi, eso que no es anterior a la conciencia sino que está ahí siempre como otra versión de ella misma: "Es un ensayo esta línea del tiempo, empieza lenta, cardíaca, pero termina acabándose en un territorio de duelo" (y aquí me aprovecho del doble significado en español de la palabra duelo: es pena, pero también es lucha). Por eso mencioné ejemplos pictóricos, y no literarios, del surrealismo. Estaba intentando entender cómo en Piranesi las palabras luchan para trocar nas cosas por otras. Estoy seguro de que hay otras maneras de referirme a esa cualidad de los poemas de Piranesi, pero quiero ver cómo hace ella para asentar sus hallazgos en viejos trucos.

Aušra: A vos te gustan los viejos trucos, ¿verdad?

Valerio: Ja ja. Sí, bastante. Pero tal vez esto de los trucos también es una forma de hacer comparaciones, ¿no te parece?

Aušra: No, no creo que sea una comparación, ni que deba ser ignorado. Sólo te lo dije porque últimamente parece que andás como en una cruzada por probar que todo tiene antecedentes en viejos trucos, y me he dado cuenta de que a menudo tenés razón.

*

Mi casa se ve desde aquí. En los poemas más lineales de Piranesi lo que ocurre no es el orden sino la impavidez frente al torbellino. El orden precede a la demolición. Es fácil ejecutar desde el aire a un grupo de rebeldes que caminan en fila india. Más difícil es cazar a un animal que corre en zigzag entre malezas y riscos. Así que todo lo que dispone el orden queda listo para caerse. Pero claro, el mejor disfraz es el del cangrejo impávido que se camufla con las cosas que lo rodean. También le llaman "cangrejo decorador". La mejor defensa contra la destrucción es cancelar del todo el movimiento, pero eso es imposible. De ahí esa separación anímica entre el hablante y su mundo. Con cada poema, Piranesi parece empeñada en buscar el mejor asiento desde cual contemplar la caída. Perdón por el retruécano, pero esto es epicureísmo estoico. Con Piranesi hemos llegado casi al placer del no sentir. Así es como acaba el libro, cuando ya no sucede el afecto: "Esta quietud revive, seguirá siendo pobre la noche, y seguirán indiferentes los pájaros en el pavimento. Mi oficio es alejarme".

*

Aušra: Hey, ¿vos creés que valga la pena comentar algo sobre el asunto de la prosa en Piranesi?

Valerio: Todavía no sé. Excepto por el hecho de que los poemas aparecen en cajas de texto justicado en ambos márgenes, la verdad es que casi no encuentro prosa en los poemas de Piranesi. Hace falta algo más que renglones justificados para que algo sea prosa. Pero no he pensado mucho respecto a esto.

Aušra: Fijate por ejemplo en "Situación de las rutas". Se me ocurre esto respecto al tema de la prosa en los poemas de Piranesi: ella usa la puntuación para lo mismo que los demás usan las líneas cortadas.

Valerio: Cierto. "Situación de las rutas" es un buen ejemplo del trabajo rítmico en Piranesi. Frase corta. Despegue. Frase larga. Pausa.

Aušra: Sí. Y creo que vale la pena recalcar el hecho de que hace falta algo más que renglones justificados para que algo sea prosa.

Valerio: Genial. Voy a darle un poco más de vuelta a este asunto.

Aušra: Ahora bien, y ya que en eso estamos, no quiero forzar mucho esto último que dije, porque no sé con certeza si en pleno 2011 vale la pena explicarle a alguien la importancia de la poesía en prosa. Pero no deja de ser un problema de forma. Y según recuerdo esta discusión arrancó como una pregunta sobre la forma.

*

Morir un día cualquiera. Grave nada, sí, excepto el acento predominante del español: CÓmo se esTREna la paLAbra MÁRtir. Los DEdos inseGUros al BORde del hosPIcio. Claro que esto no es un logro; es sólo el tono natural del idioma. Pero por eso mismo, por su regularidad hipnótica, es que estas frases repercuten y conducen el poema. Lo accidental no quita lo efectivo. Puede ser un arrullo mentiroso, pero le otorga humanidad ritual a lo que significan esos sonidos, que casi siempre es extraño. La regularidad que da la forma es la caja acústica donde se detectan el desajuste, los límites del mundo y los de uno mismo: "En este cuadrado la anatomía se apaga, me retumba la angustia de no caer a tiempo. Toda forma pende indiscriminadamente de algún borde".

*

Valerio: Hay algo más en eso, y es algo en lo que vengo insistiendo hasta el aburrimiento desde hace rato: me refiero al ritmo. Creo que el ritmo es una característica particular de los poemas de Piranesi, pero no es obvio. Y tiene que ver con la forma en que las imágenes o falta de imágenes en los poemas de Piranesi se hacen presentes en la mente del lector. Son una pulsión física. Ya ves, de nuevo volvemos a las cortorsiones danzantes.

Aušra: Sí, lo veo otra vez en "Situación de las rutas". Me gustaría leer este poema con más detenimiento para darme cuenta de qué es lo que me atrae tanto de él. Pero algo que te puedo decir es que me fascina la forma en la que, en la segunda mitad del poema, se duda de las cosas que no necesitan ser puestas en duda por medio de una serie de oraciones ligadas estructuralmente por esa duda.

*G.A. Chaves (Heredia,1979)

Escritor, traductor e investigador.
Msc.en Literatura Hispanoamericana.
Entre sus publicaciones se encuentran "Cuentos etcétera" (2004) y "Vida ajena" (2010)
Ha editado la poesía selecta del costarricense Carlos de la Ossa. Próximamente aparecerán en Ediciones Germinal sus traducciones del estadounidense Robinson Jeffers, "Fin del continente".

Valerio: Es cierto. Esas cláusulas de "O es eco.", "O es lluvia...", "O el ángel." Tenés razón. Todo se disuelve en duda. O tal vez ni siquiera es duda; es un juego para difractar las perspectivas.

Aušra: Bueno, la perspectiva de mi retina me dice que ya está amaneciendo, y yo quiero ir a traer pan fresco. Te dejo.

Valerio: Ciao. Perdoná que te mantuviera sin dormir tanto rato.

Aušra: No importa. Existe el viento, y el estado de vela.

*

"Abolir entonces el eco y lo que anda diciendo. Que si tuve convicciones, sí, pero nunca las anoté" (Silvia Piranesi).



1"No es casual que el seudónimo de Silvia sea Piranesi. Su poesía es solitaria, física, espacial y llena de construcciones como los grabados de las famosas cárceles", ha escrito Juan Murillo.

2"Tampoco es casual que Silvia sea bailarina: su poesía es el producto natural de enfrentarse al mundo directamente con el cuerpo, el cuerpo como medio para negociar las emociones y conocer lo que no es uno. No hay otra gente en la poesía de Silvia. Está sola, como lo estamos todos, dentro de nuestro cuerpo", concluye Juan Murillo. Y a lo de Juan Murillo hay que abonarle lo de Laura Flores-Valle: "Si la danza, en gran medida, es la escritura del cuerpo en el espacio, inscripción efímera en el tiempo, herramienta para apropiarse del espacio y recrearlo, la escritura en Silvia es igualmente un trabajo para esculpir vacíos con la palabra, una relación vital y visceral con el lenguaje."



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